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El Choto Simeone

Es como dice Graziano, ¿cómo podés confiar en alguien que se pone en puntas de pie para parecer más alto?

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Vía No Publicable

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Filial Aleti

KIKO
“Soy del Pincha por el Cholo”

Como todo hincha del Atlético de Madrid, el ex delantero tiene devoción por Simeone. Así es que sigue desde España los partidos de Estudiantes y paseó la camiseta albirroja “por todo mi país” después del título del Apertura 2006.

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Todo lo que tiene de mito en el Atlético de Madrid lo iguala en simpatía. Toda su grandeza y su prestigio como jugador lo equipara con la cercanía que refleja del otro lado del teléfono. Divertido, anti-divo y amiguísimo del Cholo Simeone, Kiko desnudó un inesperado perfil pincha.

—Mito del Atlético e hincha de Estudiantes, ¿y eso cómo se explica?

—Soy del Pincha. Y esto nace a partir del Cholo. Yo quiero que él gane siempre, en todos lados. Y cuando lo escucho hablar maravillas de cómo lo trataron, de lo bien que se siente en ese club, es imposible que no le tomes afecto. Esta temporada no lo he visto, pero igual le tengo confianza. Además, está la simpatía parte por los colores compartidos. Y eso, unido al cariño que siento por el Cholo, pues ya ves. Es increíble la devoción y el amor que tiene por este deporte. Y desde aquí tiene todo mi apoyo.

—¿Te sorprendió como entrenador?

—Del Cholo no me sorprende nada. Ni que le salga todo bien, ni que si le salga muy mal y se levante. Algo lo puede dejar tocado, pero sale adelante. Cree mucho en él y en su propuesta.

—Es una pena que no pudieras ver la final contra Boca.

—Tuve la chance de ir a ver la final para Cadena COPE, pero no… Es que no había ido ni una vez en la temporada y tú sabes cómo son el Cholo y el Profe Ortega: bastaba con que yo fuera al estadio y Estudiantes perdiera para que me pusieran el cartel de gafe. ¿Mufa le dicen allí, no?

—Sí, mufa. Pero, ¿es para tanto?

—Mira, es la espina que me ha quedado: ir a ver la final contra Boca. Me tuve que quedar en tierra por miedo de que me pongan ese San Benito por el resto de mis días. El Cholo respeta mucho las cábalas, el traje negro perfecto… Es muy dado a eso cuando las cosas salen de cara. Y con el Profe, se han juntado el hambre y las ganas de comer.

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Una respuesta al mariscal

La columna que hace un tiempo escribió Roberto Perfumo en Olé y que yo impunemente reproduje en el blog disparó debate y polémica. El colaborador involuntario de cabecera de Teléfono desde Estambul, GG, se indignó, se sentó frente a la PC y escribió un mail de respuesta al mariscal, que decidió enviarme para que lo sume al blog.

Le mandé este mail a Perfumo como respuesta a su columna. Si querés  subilo al blog antes de que el mariscal hurte mis conceptos.  Por cierto, cosa que no le pude decir a Roberto: todos sabemos  que los “hombres de Olé bajo el brazo” no saben una poronga  de fútbol.

Coincido casi por completo con  las apreciaciones que tuviste en la columna “Al rescate de todos  los valores perdidos”, pero quisiera agregar algo teniendo en  cuenta la “campaña de Olé tratando de rescatar valores de la condición  humana”.

En la nota hablaste de los jugadores, de cómo deben dejar de simular faltas, pedir perdón por un gol al ex club,  etc. Pero hay un tema para nada menor que quedó fuera de esa columna en la que se aclaraba lo que debe hacer “un jugador de Olé bajo el brazo”: la violencia en el fútbol fuera del campo de juego.

Muchas veces los futbolistas aseguran que defienden  los colores que les toca llevar por que son “profesionales” que se deben a su club. También en más de una ocasión se  les escucha decir, quejándose de los arbitrajes, que trabajan toda la semana para que un tipo venga a meterles la mano en el bolsillo.

Profesionalismo, trabajo… está claro que esto  ya no se trata de amor a la camiseta.Si hablamos de violencia, está claro que la culpa es fundamentalmente de los  hinchas que cometen los hechos violentos. Pero si la culpa es de ellos, la responsabilidad es de muchos más. Si alguien se roba  el dinero de una caja de seguridad que está abierta, el culpable es quien toma el dinero, mientras que el responsable es quien  no cerró la caja.

Por eso, me parece que es hora  de que los jugadores asuman la
responsabilidad que les toca,  que empiecen a hacerse cargo de la violencia en el fútbol.  Ellos son la parte fundamental este deporte y nunca hacen nada por erradicar la violencia. Algunos reconocen que alguna vez supieron  de “alguien” que le dio plata o ropa a la hinchada, que tal  vez hayan hablado con los hinchas, pero nunca reconocen haber sido ellos mismos, ni se proponen ser participes de la solución  para erradicar la violencia.
Algunos jugadores fomentan la violencia  con sus dichos, con sus burlas a las hinchadas rivales, con  los pedidos de aplausos cada vez que pegan una patada (cosa  que todavía lamentablemente sucede).

Claro que no todos los  jugadores tienen estas actitudes y no tienen la culpa de que  haya violencia, pero tampoco pueden desconocerla. Si cada vez que yo hago mi trabajo se producen hechos violentos que pueden llevar a una muerte, no trabajo más.Todos sabemos que hay hechos violentos  y que los seguirá habiendo mientras no se tomen medidas profundas que van mucho más allá de aumentar el número de efectivos policiales en los estadios.

Los futbolistas deberían  involucrarse más en el tema y exigir que se tomen las medidas correspondientes. Sobre todo -y usando la misma lógica individualista que guía a muchos de ellos- porque les conviene.

Todo pasa

Otra entrega de “Colaboradores involuntarios”. Mi amigo G.G. revela con maestría algunas de las mejores de Don Julio Humberto.

Julio Grondona no habla. Lo único que dice es “todo pasa”. Tal  vez por eso no diga nada sobre la acusación de que habría  mantenido vínculos con la operación del MSI sobre el Corinthians.

Mucho  se habló del MSI, del iraní Kia Joorabchian y ahora del millonario ruso Boris Berezovsky. Lo cierto es que Grondona fue investigado  por la policía federal de Brasil por ubicar a su hijo, Humberto  Grondona, en Corinthians durante la etapa del MSI en el club.

La  corresponsal en Sao Paulo del diario Clarín, Eleonora Gosman, aseguró hace poco que “algunas de las charlas telefónicas interceptadas  por la Federal de Brasil no tienen desperdicio. Por ejemplo,  aquella que involucra a Julio Grondona, presidente de la AFA  y vicepresidente de la FIFA, como “el hombre responsable por  fiscalizar el lavado de dinero de la FIFA”.

Al parecer, el 12  de octubre de 2005 el empresario Renato Duprat le explicó por  teléfono a un dirigente de Corinthians que: “(Alberto) Dualib (presidente  del Corinthians) despidió al hijo de Grondona, responsable por la fiscalización de lavado de dinero de la FIFA, algo que causó  malestar porque cuando la policía federal fue hasta la FIFA,  los mandaron a hablar directamente con Grondona. Y los agentes  indagaron si el hijo estaba involucrado con el caso del Corinthians”.

Además  en esa conversación Duprat, el enlace entre Dualib y Kia Joorabchian, explicó que Joorabchian puso “estratégicamente a Grondonita  en el club”. Cabe destacar que hace unos años gracias a las  gestiones de papi, Humbertito hizo pasantías como técnico  de las selecciones juveniles de México y posteriormente en  las inferiores de Nacional de Montevideo. ¿Para qué? Para poder, algún día, cumplir con el sueño de su progenitor: ponerse al frente de  las éxitosas selecciones juveniles de Argentina.

Claro que como no le da el cuero se propuso que Humberto sea el manager  y Antonio Mohamed (que “casualmente” decidió irse de Huracán),  el entrenador (algo que hace poco publicó Télam).

Por cierto, en el 2001 se pidió que se investigue el aumento del patrimonio  del titular de la AFA desde que asumió su puesto. Se hicieron más de 30 allanamientos, pero todo quedó en la nada… el 29 de  octubre de ese año desaparecieron 4 computadoras del juzgado  con importante información de la causa.

El patrimonio de Grondona  se calcula en varios millones, aunque el declaró en su momento  que solo tenía parte de la ferreteria que su familia tiene  en Sarandí.

Don Julio integra  el Comité Ejecutivo de la Fifa y es el presidente la estratégica  Comisión de Finanzas, junto a los titulares de Trinidad y Tobago,  Camerún, Tahití, Qatar y Chipre. Y si ahí no hay tongo, no se dónde lo hay.

No hay que ser boludo

Muy buena la columna de Roberto Perfumo en el Olé de hoy, que postula una verdad irrefutable: los jugadores son cada vez más putos y vienen cada vez más pelotudos y payasos del sistema.

Salvo en la idiotez esa del porro que se le escapa, coincido en todo el resto. Sobre todo, en el consejo final: “no seas boludo”, que es aplicable también, cómo no, al mundo del periodismo.

Al rescate de todos los valores perdidos

Basta de simular faltas. O que se pida perdón por un gol al ex club. O que no se respete al hincha cuando el jugador difunde su interés por irse a otro lado.

ROBERTO PERFUMO  rperfumo@ole.com.ar

“Me encantaría jugar en Boca”, dice Diego Valeri, joven, todavía promesa de Lanús. Eso no lo diría por más que lo desee, un jugador de Olé bajo el brazo, por respeto al hincha del Granate. Porque (uno nunca sabe), en una de ésas, lo ama con amor futbolero. Y por eso, ahorra toda la semana para poder ir a alentarlo, para jugar con él, y para él, desde la tribuna. A mí me daría por las pelotas.

Esta campaña de Olé tratando de rescatar valores de la condición humana, me da la chance de reprobar y de afirmar algunas cosas que para mí, están clarísimas. Aclaro: estoy por cumplir 65 pirulos. Hay algunas del pasado que son mejores que las del presente. Y también algunas de ahora, mejores que las de mi tiempo.

Es tan importante la campaña de Olé, como abarcativa. Hoy voy a hablar del jugador. Pero también tenemos el técnico de Olé bajo el brazo. El dirigente de Olé bajo el brazo. El periodista deportivo de Olé bajo el brazo. El hincha de Olé bajo el brazo. La familia y los amigos del jugador de Olé bajo el brazo. La señora del jugador de Olé bajo el brazo. Pero veamos lo del jugador, en un aspecto de moda e hipócrita: ¿debe gritar sus goles contra un club del cual ha sido echado a patadas en el culo (Zapata, Sand, etc.)? Respuesta: sí. Absolutamente. ¿Todo el trabajo del equipo, el sacrificio, la inversión de la dirigencia, no valen más que el pasado en otro club? La cultura estúpida los lleva a pedir perdón por hacer un gol. Un jugador de Olé bajo el brazo festeja a morir su gol. No pide perdón. Esto es una ofensa para los hinchas propios.

Otra cuestión saliente: las simulaciones. Terminemos (ojalá, campaña mediante), con este tema maricón. Basta de dar lástima. Los jugadores son gladiadores. No sienten los golpes. Se levantan rápido, aunque estén fracturados. No le dan el gusto al rival de que lo vean roto. Da pena ver a un tipo en la tele llorando como una nena porque “el malo” le pegó.

Otro tema es cómo se borran ante el menor dolor. En la alta competencia se debe superar los umbrales del dolor de la gente común. Por eso, basta de salir por lesión en un Mundial o en cualquier Copa. Sólo se acepta si te sacan inconsciente. Bancate el cansancio. Poné huevos si el lomo no da más. Corré aunque no puedas.

Más: llegá a horario. No desees a la mujer del compañero. No hables afuera las cosas del vestuario. No hables mal de nadie. Sé prudente al hablar de fútbol con amigos periodistas. Rajale a las botineras. No fumes porro, es una gilada. Ser campeón de la play es otra gilada. El hombre jugador de Ole bajo el brazo no olvida que el aprendizaje es interminable. No se la cree. No es boludo. De eso se trata: no ser boludo.